Cómo prepararse para la cirugía

Cuando los pacientes han decidido someterse a la reconstrucción mamaria y qué tipo de técnica se va a aplicar, arranca un período especialmente sensible para la mujer, un tiempo de espera a veces cargado de ansiedad ante la operación y lo que ésta supone. De ahí que pueda aliviar la tensión el conocer qué va a suceder paso a paso con las semanas anteriores a la cirugía y cómo la paciente puede prepararse de forma óptima para ella a partir de un mes antes.

Es muy importante seguir un buen preoperatorio, pues esto va a permitir a la paciente afrontar la operación con las máximas garantías físicas y, sobretodo, psicológicas.

Un mes antes de la reconstrucción

Cuidarse físicamente: la paciente ya ha gastado buena parte de su fortaleza física en la lucha contra el cáncer de mama, en especial si se ha sometido a radioterapia o quimioterapia. Ahora, la cirugía reconstructiva va a suponer una nueva fuente de cansancio para su cuerpo. Por eso, conviene invertir en todo aquello que ayude al organismo a prepararse para la operación y a recuperarse mejor, como por ejemplo:

  • Comer de forma equilibrada como las proteínas no grasas, frutas y verduras).
  • Beber agua abudante.
  • Incrementar el consumo de alimentos con hierro como el hígado, las legumbres, el tofu o la carne y de zumos naturales con vitamina C que ayudan a absorber el hierro.
  • Evitar las bebidas con cafeína que bloquean la absorción de hierro y el alcohol.
  • Practicar ejercicio moderado (andar) media hora al día.
  • Tomar algún complejo vitamínico con minerales y dormir 8 horas diarias.

Es probable que durante este período el anestesista recomiende tomar algún tipo de suplemento nutricional, en especial hierro y ácido fólico.

Prepararse emocionalmente: los ejercicios de relajación, el yoga o los paseos pueden ayudar a rebajar el estrés. Según afirman numerosos estudios, los pacientes que se preparan para la cirugía suelen experimentar menos dolor y recuperarse más rápidamente. Además, hay que recordar que la falta de información puede aumentar la ansiedad, así que se recomienda a la paciente que contacte de nuevo con su cirujano para consultar cualquier duda o aclarar algún concepto que haya olvidado.

Dejar de fumar: resulta fundamental abandonar el tabaco como mínimo 6 semanas antes de la reconstrucción y 4 semanas después de ella.

Evitar algunos medicamentos: algunos medicamentos como las aspirinas o el ibuprofeno perjudican la coagulación de la sangre y, por tanto, conviene evitarlas ante la perspectiva de cualquier cirugía. También se recomienda interrumpir las terapias hormonales substitutivas. En todo caso, será el cirujano quien alerte a la paciente de qué productos concretos debe abandonar y durante cuánto tiempo debe hacerlo. Incluso si la paciente consume algún suplemento o producto natural como infusiones o preparados de herbolario debe consultarlo con el médico para evitar posibles efectos negativos.

Quince días antes de la reconstrucción

Realizar las pruebas preoperatorias: el cirujano explica a la paciente qué procedimientos implica la reconstrucción mamaria elegida y ordenará algunas pruebas preliminares como un análisis de sangre completo, una radiografía del tórax, un electrocardiograma y una mamografía de la mama sana. Tambíén se suele recomendar una visita al anestesista e incluso una última revisión con el oncólogo. En el caso de someterse a la técnica DIEP, se realizará un estudio preoperatorio de los vasos sanguíneos del abdomen.

Donar sangre: es improbable que la reconstrucción mamaria requiera una transfusión de sangre, pero existe la posibilidad de donar una o dos unidades de la propia sangre como medida de precaución.

Ir de compras: conviene preguntar al cirujano si necesita algún sujetador u otra prenda especial en el hospital y al regresar a casa (sobre todo con cierres delanteros) así como adquirir camisones o pijamas cómodos o, incluso, ropa interior de una o dos tallas más en el caso de las reconstrucciones con tejido abdominal o glúteo.

Aprovisionarse de los medicamentos recetados: además de ocuparnos de los medicamentos habituales, la paciente puede solicitar algún tipo de ayuda para conciliar el sueño la noche o noches anteriores a la intervención.

Una semana antes de la reconstrucción

Facilitar la información para la preadmisión hospitalaria: algunas clínicas y hospitales prefieren adelantar los datos y documentos necesarios para gestionar la admisión de la paciente.

Intensificar los cuidados: nunca está de más darse algún mimo extra en la peluquería o los servicios de estética (como la depilación de las zonas afectadas por la cirugía), en las salidas con los amigos, en algún proyecto especial o en alguna compra de último momento. Todo ello puede ayudar a mejorar el estado de ánimo.

Informar al cirujano del estado de salud: el cirujano debe saber si en esta última semana se ha presentado algún resfriado, infección, fiebre alergia o cualquier otro problema de salud, por pequeño que parezca. Es importante no correr riesgos innecesarios antes de la cirugía.

Acondicionar el hogar: es el momento de adquirir el material necesario para realizar las primeras curas en el hogar (gasas, termómetro...), llenar la despensa (por si carece de ayuda para hacer la compra al regresar al hogar) o limpiar la casa para encontrarse con un ambiente agradable y evitar trabajo extra durante la recuperación.

Prepararse para la recuperación: adelantarse a lo que la paciente se enfrentará al salir del hospital ayudará a que se recupere mejor. Esto incluye organizar quién llevará a la paciente a casa y quién la acompañará durante un par de días, preparar el dormitorio con todo lo necesario a mano (medicación, mandos a distancia, libros, pañuelos, teléfono...) o pedir a los amigos que no llamen al principio para facilitar el descanso. Quizá sea aún más importante prepararse internamente y pensar en positivo: aunque la paciente se sienta nerviosa ante la idea de entrar en quirófano, hay que recordar que es una cirugía que contribuirá a mejorar la calidad de vida.

El día antes

No es el día para tomar grandes deisiones ni realizar gestiones importantes pero conviene:

  • Quitar el esmalte de uñas y uñas artificiales.
  • Relajarse.
  • Asearse con jabón bactericida al menos dos días antes de la operación.
  • Decidir qué vestir el día de ngreso y también el de salida del hospital: ropa amplia y cómoda, que se abotone por delante, y calzado plano.
  • Preparar una bolsa o maleta para pasare la noche (el necese con los productos de higiene, la ropa interior indicada, la documentación necesaria, la músifca preferida...).
  • Dejar los objetos valiosos en casa.
  • Llevar una lista de toda la medicación que se usa (aunque el hospital ya se encargará de facilitarla).
  • Cenar de forma ligera (y no comer ni beber, ni siquiera agua, después de medianoche o del plazo que haya dado el anestesista).
  • Plantearse el mantener relaciones sexuales si así se desea.

El día de la reconstrucción mamaria

  • Ducharse y lavarse el pelo.
  • No maquillarse.
  • Conversar con la família o los amigos.
  • Dejar notas o mensajes a los niños o familiares.
  • Intentar relajarse.
  • Mantener una actitud positiva.

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