Injerto de grasa o lipofilling

Aunque no constituye una técnica de reconstrucción con tejido propio vascularizado en sentido estricto, la técnica del injerto graso se ha empezado a emplear de la forma más amplia.

También denominada lipoestructura o lipofilling, esta técnica reconstructiva supone trabajar con las células madre o pluripotenciales que existen en la grasa que hay bajo la piel. De hecho, la cirugía plástica utiliza esta técnica desde hace muchos años, pero con resultados discretos y en otras zonas del cuerpo.

Sin embargo, en los últimos cinco años, los avances de la investigación médica han permitido aplicar nuevas técnicas para extrarer y preparar la grasa, de manera que la técnica de lipoestructura o lipofilling se utiliza cada vez más para reconstruir la pérdida de volúmenes pequeños y medianos en cualquier área del cuerpo.

¿Cómo se realiza?

La técnica del interjo graso consiste en extraer la grasa sobrante de algunas zonas del cuerpo para ofrecer un beneficio estético de la paciente (abdomen, trocábtter, cara interna de los muslos, flancos...).

Esta extracción se realiza mediante unas cánulas parecidas a las que se emplean en la liposucción, pero en este caso para no dañar los adipocitos (células grasa). Una vez extraída dicha grasa, se centrifuga a una velocidad determinada para poder separar la parte noble de la grasa de los restos hemáticos (de la sangre), de este modo se concentran las células grasas entre las que también se encuentran abundantes células madre. Cuando ya se ha obtenido esta grasa depurada, se puede infiltrar en la zona del cuerpo que se quiera rellenar o mejorar en volumen.

La infiltración se realiza mediante otras cánulas especiales que permiten depositar cilindros de células grasa con una disposición especial que garantiza que estas células estén correctamente vascularizadas.

Si la técnica se ejecuta de forma adecuada y por expertos en la materia, se puede lograr que la grasa transferida se integre en la nueva localización y mantenga entre el 70 y el 80 % del volumen.

Por eso, hay que explicar a las pacientes que, durante ese proceso, se les infilitrará un poco más del volumen necesario a priori (ya que se reabsorbe entre el 20 y el 30% de la grasa) o que, en la mayor parte de los casos, se precisará más de una sesión para conseguir el objetivo final. Es decir, no es posible reconstruir volúmenes de pecho importantes en una sola sesión.

Ventajas

Este nuevo recurso tiene hoy un protagonismo creciente en la cirugía de mama debido a que ofrece unos excelentes resultados reconstructivos. No deja ningún tipo de secuela ya que la grasa se introduce a través de una pequeña cánula (de aproximadamente un milímetro de diámetro).

Además, permite a los radiólogos con experiencia realizar sin dificultades el seguimiento oncológico de las pacientes. Las células grasas se integran con gran facilidad en la zona en las que se infiltran debido a su elevada capacidad regeneradora y, a menudo, mejoran el tejido cicatricial que yace por encima del defecto presentado.

Desventajas

Resulta extremadamente difícil reconstruir una mama por completo sólo con la técnica del injerto graso. En cambio, esta técnica sí permite conseguir buenos resultados en las reconstrucciones parciales de mama o al completar otras técnicas reconstructivas (sobre todo las que emplean tejidos propios de la mujer como el DIEP).

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