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19 de diciembre - Notas de prensa

Nueva técnica para reducir a 0 las infecciones en lesiones de ligamentos de rodilla

Nueva técnica para reducir a 0 las infecciones en lesiones de ligamentos de rodilla

Expertos del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital del Mar han demostrado la efectividad de la vancomicina para evitar la contaminación de los injertos en lesiones de ligamento cruzado anterior de la rodilla. Los pacientes que sufren este tipo de infección tienen una recuperación más lenta y pueden desarrollar problemas en la articulación. Cada año, 17.000 personas sufren esta lesión, que afecta a deportistas profesionales y aficionados. Vistos los resultados y la recomendación de las revistas científicas, los cirujanos del Mar proponen incorporarlo en el protocolo de tratamiento de estas lesiones.

Un estudio multicéntrico liderado por profesionales del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital del Mar ha demostrado que sumergir los injertos utilizados para reparar los ligamentos cruzados anteriores de la rodilla en una solución de vancomicina reduce a 0 la posibilidad de infección de la zona reparada. Se han analizado durante seis meses la evolución de 50 pacientes que habían sufrido esta lesión. En todos los casos se tomaron tres muestras de tejido, una en el momento de su obtención, una segunda después de su preparación y una tercera en el mismo momento, pero tratada con una solución de vancomicina de 5 mg/ml. En el estudio también han participado el Hospital Universitario Dexeus, el Hospital de Igualada y el Hospital de Navarra.

En estas lesiones, un porcentaje pequeño pero significativo de pacientes (entre el 0,3-0,4% y el 1,8%), sufren problemas derivados de la contaminación bacteriana del injerto utilizado para repararla. Esto obliga a volver a intervenir al paciente y puede provocar que la recuperación de la articulación se vea afectada. Para evitarlo, los investigadores, liderados por el Dr. Joan Carles Monllau, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital del Mar y el Dr. Daniel Pérez Prieto, adjunto del mismo servicio, han estudiado si la utilización de la vancomicina, un antibiótico con pocos efectos secundarios, puede servir para evitar este problema. Los resultados han sido contundentes y se ha empezado a utilizar esta técnica en todas las intervenciones en las cuales se utilizan injertos para reconstruir zonas lesionadas.

Evitar la contaminación bacteriana

La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla es una lesión bastante habitual (17.000 casos cada año en el Estado) que afecta a deportistas profesionales, sobre todo corredores y jugadores profesionales de baloncesto, y aficionados. La reparación implica extraer un injerto del tendón rotuliano o de los músculos isquiotibiales, prepararlo e insertarlo en la zona dañada. La técnica habitual prevé envolver el injerto en una gasa mojada con suero fisiológico, para que el tejido se mantenga en buenas condiciones. Esto no evita que pueda sufrir contaminación por bacterias. Según el estudio, el 14% de las muestras analizadas presentaba crecimiento bacteriano. Un 10% se detectaba después de la preparación del injerto y un 4% en la primera toma de muestras, la cual cosa indica que la contaminación se puede producir en el momento de la recolección del tejido.

Ninguna de las muestras tratadas con vancomicina se contaminó. Tampoco aquellas de tejido original que estaban contaminadas. Una vez tratadas con el antibiótico, quedaron esterilizadas. Por este motivo, el Dr. Pérez Prieto recomienda que "la inmersión de los injertos de ligamento cruzado anterior de la rodilla en una solución de vancomicina se adopte como parte de un protocolo para reducir las tasas de infección en este procedimiento". De hecho, el Hospital del Mar hace cuatro años que utiliza esta técnica, que ahora recibe el aval de este estudio, y que ya han recomendado los editoriales de las revistas científicas de más impacto en traumatología del mundo. Un estudio anterior del mismo grupo de investigadores con 1.544 pacientes había demostrado la reducción de la infección clínica a una tasa del 0%.

El jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, el Dr. Monllau, ha destacado la importancia de la validación de la utilización de la vancomicina para tratar los injertos. La infección de la rodilla posterior a la intervención quirúrgica, llamada artritis séptica, "implica lavar la articulación con artroscopia, es decir, otra intervención o más de una, y dar antibióticos al paciente durante un periodo de 6 a 8 semanas". Además, esto puede provocar que "la rodilla no se cure y haga falta volver a limpiar la articulación y, al final, si no se elimina la infección, se puede necesitar extraer el injerto y los elementos de fijación". Todo ello en pacientes jóvenes, de entre 10 y 50 años, y con una vida activa, algunos son deportistas profesionales, que se arriesgan a no conseguir una recuperación completa de la articulación lesionada. El Hospital del Mar realiza cada año unas 60 intervenciones de reparación del ligamento cruzado anterior de la rodilla.

El estudio recibió el premio al mejor trabajo de investigación en el Congreso Nacional AEA-SEROD, de la Asociación Española de Artroscopia y la Sociedad Española de Rodilla, celebrado en Alicante, se presentó al Congreso Internacional ISAKOS y formó parte de un taller sobre infecciones relacionadas con los implantes realizado en Berlín.

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