Habéis terminado un ciclo de vuestra vida académica y hoy entráis en el mundo profesional. Venís a formaros como médicos de diferentes especialidades y en vuestra actividad la docencia será capital, pero también habéis venido a trabajar, y esto es lo que marcará la diferencia con respecto a vuestro pasado inmediato. Estos años de formación en las diferentes ramas de la medicina son esenciales para vuestro futuro y son una inversión que os será tan provechosa, que todo el tiempo y el interés que dediquéis será poco. El mundo actual nos pide un gran esfuerzo dadas las necesidades de una ciencia en continua transformación y progreso, y por la legítima exigencia de la sociedad de contar con profesionales de alta cualificación.
Durante vuestra residencia os tendréis que formar como médicos, no sólo en el conocimiento científico o humano, sino con una práctica asumida en vuestra manera de ser y de hacer. Recordar siempre que la obligación de la medicina es curar y cuidar de los enfermos, prevenir la enfermedad, luchar contra el dolor, y ayudar a morir cuando no podáis curar y el fin es inevitable. Vuestra práctica de la medicina tendría que basarse no en modelos de relación medico-enfermo paternalistas ni contractuales-informativos, sino en modelos personalizados e interpretativos, asumiendo una función de consejero del paciente que está en una situación que no comprende y le angustia, implicándoos en la ayuda íntima de hacerle soportable la enfermedad, constantes y cumplidores en el tratamiento, porque le entiende hasta el punto de ayudarlo a morir sin tanta soledad. La información y la comunicación tienen que ser vuestros instrumentos y a “la bata” los enfermos la tienen que ver como a una bandera amistosa de ayuda y no como un escudo pseudoprofesional. No tengáis miedo, porque como todos los que hemos pasado por este período, conseguiréis superarlo, pero tenéis que ser dúctiles y abiertos para transformaros durante estos años, incorporando toda la experiencia científica y ética para que cuando acabéis la residencia seáis técnica y humanamente buenos médicos.
Os damos la bienvenida y os agradecemos los valores que vuestra incorporación representará para todos nosotros como colectivo. Vuestra implicación nos ayudará a mejorar nuestros hospitales.
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